jueves, 7 de junio de 2012

Análisis de Sinecdoche, New York.

Lectura Situacional

 Sinecdoche, New York,  es escrita y dirigida por Charlie Kaufman y estrenada en el 2008 en Estados Unidos. La película es un drama que muestra la búsqueda de sentido de un director de teatro que  hace de su vida una ficción, escenificando cada suceso de  sus días  en una obra que se demora más de veinte años en realizarse y  que nunca es estrenada. Toda la película es recreada en la ciudad de Nueva York y en una réplica de la misma que construye el personaje para ambientar su obra.

Kaufman reconocido por su trabajo como guionista, debuta como director con ésta película explorando de nuevo la forma en la que el ser humano construye ficciones para comprender el mundo “real” que habita. Y esta vez va hasta el límite del lenguaje audiovisual para proponerle al espectador una obra cinematográfica que recrea el juego de convertir la vida en arte y el arte en vida.


Lectura Fílmica

Al inicio de la película vemos a Caden Cotard en su casa con su esposa Adele y su hija Olive. Su familia es un cúmulo de relaciones indefinidas y desgraciadas. Después, Adele se lleva a Olive a Berlín y jamás regresa.  Caden queda solo y enfermo, y cuando gana la beca McArthur  decide hacer una obra que recoja la verdad y el todo de su vida y de su ser. La obra se hace durante el resto de años hasta la muerte de Caden y nunca se llega al ensayo final ni es presentada al público.

El primer bloque narrativo de la película es la vida familiar de Caden, en la que se presentan una serie de escenas que revelan una relación conyugal  llena de decepciones y desganas, en especial por parte de Adele. Al final, la costumbre y el desapego desembocan en el abandono a Caden.

En la segunda secuencia vemos a Caden enfermo y agobiado por la soledad, entre citas al médico y al psiquiatra. Y la presencia de Hazel, el otro amor de su vida, se hace más fuerte, éste personaje es revelado y empieza a mover al protagonista. 

La escena que desglosa la tercera parte, y que es el giro más importante de la película, es la carta que llega a la casa de Cotard en la que le avisan la beca del premio McArthur.
El resto de la película es la obra de teatro que construye Caden el resto de su vida, arrojándose a una búsqueda de sentido en lo ficcional.

Caden Cotard: Es el personaje protagonista que pone todo lo que vive en una obra y al final su realidad se confunde con las “realidades” ficcionales que construye en las escenas. Su móvil es encontrar una verdad que defina su vida y su ser a través del teatro. Decepcionado por el abandono, la soledad y la nostalgia se propone hurgar en su pasado y en los hechos que definen su existencia. Su apellido Cotard alude al Síndrome Cotard en el que las personas sienten que están muertas corporal y psicológicamente.

Adele: Es la esposa pintora de Caden. En la primera parte de la película se va  a Berlín en busca de fama. Abandona a Caden para siempre y se convierte al final en una sombra que acompañará al personaje el resto de la película. Después de su viaje, la presencia de Adele  al igual que la de Olive no es explicita, sino implícita a través de los imaginarios del protagonista.

Hazel: Es el otro ser importante en la vida de Caden, lo acompaña hasta que envejecen juntos. En la película es el único personaje mostrado en colores fuertes, su casa y su vestimenta son azules fuertes, rojos, naranjas y amarillos, y vive en una casa de fuego donde siempre hay llamas encendidas, caracterizando la viveza y la fuerza que representó su presencia en la vida de Cotard. Es quizás después de Caden, el personaje motor en la película y cuando ella muere, los colores del protagonista en sus últimos días se hacen opacos, fríos y melancólicos: entre matices grises y blancos, hasta que presenciamos la fragmentación de Cotard, su delirio total y después su muerte.

Claire: Es la actriz principal en el teatro de Caden. Años después se casa con ella y tienen una hija. Al final, también lo abandona porque no soporta actuarse a sí misma en el proyecto teatral de Caden.


Tammy: Es la actriz que interpreta a Hazel en el teatro, generando conflictos amorosos entre Caden, Hazel y Sammy.

Olive: Es mostrada en su niñez en los paseos con Caden. Durante su estadía en Berlín es recreada a través de un diario que encuentra Caden y que representa su puente para imaginarla. Gran parte del delirio del personaje se desata por la soledad y la nostalgia de no ver crecer a su hija. Lo vemos ir a un prostíbulo y confundirla con la mujer tatuada que le baila desnuda. Y luego más adelante, en una escena cargada de nostalgia y poesía, vemos a padre e hija en los últimos instantes de  la vida de Olive, encerrados entre rencores, sinsentidos y tristezas.

Sammy: Es el actor que representa a Caden en la escenificación diaria de la vida del protagonista. Es la otra parte de Cotard, su espejo, en el que se explora a través de la ficción. En él Caden se ve, se busca, se prolonga, se recrea, se fragmenta y se reconstruye. La otra parte de Caden que es Sammy sí hace todo lo que el protagonista no ha hecho, conquista a Hazel como nunca el propio Cotard lo hubiese hecho, y se suicidad como no lo hizo en lo “real” Caden.

Ellen: Es el personaje ficcional femenino con el que termina confundiéndose Cotard al final de la película. La limpiadora que aseaba la casa de Adele en los imaginarios de Caden.

Psiquiatra: Es el personaje con el que se explora el humor negro y agudo en la película. Escucha durante años a Caden y le ofrece estrategias patéticas para salvar su vida. Toda ella es una burla al psicoanálisis que no alcanza a acercarse mínimamente a los estados del personaje. Todos los intentos de curar a Caden se traducen en momentos “verrugosos”.

En el drama al inicio de la película predomina un tono hiperrealista que luego en la tercera parte es fusionado con el surrealismo y la combinación de realidades y ficciones. Pero además la carga simbólica del personaje y el teatro como centro adicionan un aire poético que profundiza las escenas románticas, nostálgicas y satíricas, es en éstas escenas  donde Kaufman explora al máximo el lenguaje visual, y en especial el arte de la imagen.

Todo el montaje de la obra está enfocado en la conjugación de realidades. La secuencia de planos, en la tercera parte especialmente, crea un laberinto entre lo que es “real” y lo que es ficción. Y en lo referente al tiempo, a lo largo de la película en términos de historia transcurren aproximadamente treinta o cuarenta años; y ciertas escenas y el envejecimiento de Caden muestran en forma de indicio la cantidad de años que han transcurrido entre un suceso y otro. Aunque el tiempo total esté encerrado por otro juego ficcional, de en un minuto, que se traduce con el reloj que aparece al inicio de la película dando las 7:44 am, y al final dando las 7:45 am mientras Caden dice que tiene una nueva idea y muere.

La música aparece especialmente en los momentos de romance con Hazel, cuando se presenta como un guiño que agudiza el humor irónico, o cuando se intensifican los recuerdos, imaginarios y tristezas de Caden al pensar en Adele y Olive. Por otro lado, el diálogo complementa totalmente el delirio de múltiples realidades en el que vive el personaje, es a través del guión que se nos revela la complejidad del protagonista, lo que piensa y siente frente a la vida y al teatro, e incluso lo que es cuando se cree el sinécdoque de todas las personas que ha conocido y amado, esto último mostrado en una especie de monólogo interno con una voz de micrófono que le habla y le ordena sus últimas ideas al final de su vida.

La universalidad de Sinecdoche, New York se representa en la búsqueda de sentido a la que el personaje se arroja escenificando su vida, pretendiendo hacer una sinécdoque por medio de una obra teatral, de todos los componentes de su existencia y de las vidas de todos los que ha querido. El tema entonces se traduce en el juego realidad-ficción cuando en el arte se pretende hurgar y comprender  la condición humana.


Lectura Valorativa.

Sinecdoche, New York es una película que no sólo cuenta una historia, mostrando una trama y la movilidad de sus personajes, sino que además es una obra artística que juega con todos los componentes audiovisuales elevándolos a un nivel estético. En ella cada elemento está cargado de simbolismos, y aunque la película por su complejidad y su ritmo, que es más bien lento, tiende a generar peso, enredar y confundir al espectador en laberintos visuales y emocionales; también obliga  a hacer de ella una lectura detenida y cuidadosa para entender el juego de Kaufman con la mezcla de realidades.

 La película constituye  un reto audiovisual, no solo por su complejidad al momento de entender la historia y la secuencia narrativa, sino también por los diversos estados que despierta. Con esto su valor artístico podría representarse en la generación de catarsis y de infinitas preguntas que se hace el espectador  mientras  ve la carga emocional de Caden Cotard a lo largo de su vida, inquietudes que al final no sólo se enfocan en lo que está pasando en la película sino que se trasladan también a la experiencia y el universo propio del espectador.
Finalmente, la película se caracteriza también porque permite en cada vez que se le vuelve a ver, hacer infinitas relecturas desde lo cinematográfico y desde su significación.