Rojo es la última película de la Trilogía de Colores del director polaco
Krzysztof Kieslowski, estrenada en París en 1994. En su trilogía, Kieslowski
explora los tres colores de la bandera de Francia que identificaban la consigna
de la Revolución Francesa: Libertad, igualdad y fraternidad. En el
drama, la relación entre una joven modelo y un anciano juez retirado,
representa la simbología de la Fraternidad con la que el director juega
a lo largo de toda la película.
Valentine es una modelo de pasarela y fotografía, que atropella a Rita,
una perra embarazada. La búsqueda de su dueño conduce a la protagonista hasta
una casa que permanece con la puerta abierta, en ella conoce a Joseph Kern un
viejo juez que parece esperarla mientras gasta sus días escuchando las llamadas
telefónicas de sus vecinos. Después del primer encuentro entre los dos
personajes, Valentina no puede evitar volver a ver al anciano.
La primera impresión que le genera a la joven la obsesión del juez es
enojo, indignación, lástima y después piedad. La conducta del hombre
inicialmente le parece tan deplorable que intenta hacerle saber a una familia
el oído espía que se esconde detrás sus llamadas telefónicas. Pero después de
varios encuentros, lo que antes la joven concebía como un comportamiento
enfermo, ilegal y atrevido, la va confrontando luego, con su propia soledad y
con la del juez, con el desamor, con los secretos que carga el anciano de su
vida pasada y con una reflexión ética y moral sobre la justicia, y en especial
sobre la verdad. Al final los dos personajes terminan unidos por una relación
fraternal, que trasciende la distancia entre sus edades y sus distintas formas
de ver el mundo. En compañía, se encuentran en los mismos sentimientos de soledad,
desamor y desilusión.
Valentine, interpretada por Irene Jacob, es una modelo que vive sola,
agobiada por los problemas de su hermano menor y por el desencuentro amoroso en
el que se hunde con su amante, con el que sólo tiene comunicación vía telefónica.
Alrededor de ella se desarrolla la trama de Rojo, su encuentro con Joseph Kern
la revela afectuosa, fraternal, inocente, comprensiva, soñadora y esperanzada,
aunque también desolada e inquieta frente al amor y la vida.
Joseph Kern, interpretado por Jean-Louis Trintignant, es el personaje
protagónico junto a Valentine, todo el problema filosófico de fondo que plantea
la película desde el tema que el director explora, se muestra a través de éste
personaje encerrado, desilusionado, solitario y obsesivo. Su vida perdió
sentido después de la infidelidad de su esposa, y el amor es para él algo ajeno
en su habitación de incredulidad, en la que sólo lo acompañan las historias
ajenas que escucha de las conversaciones telefónicas que intercepta. Cuando
conoce a Valentine entabla con la joven una relación amistosa en la que termina
por compartir el dolor de su pasado. Con ella redescubre también el sentido de
lo que ha sido, y empieza a buscar la comprensión de su vida desde sus
actos de espionaje, replanteandose constantemente la noción de justicia y
verdad, y el criterio de los seres humanos para determinar el carácter de
culpabilidad de los otros.
Kern es un “juez retirado”, así se autodenomina frente a
Valentine, pero su retiro más allá de la denuncia que presentó en su trabajo
años atrás, es también la metáfora de lo que es el personaje cuando conoce a la
joven. Su obsesión con escuchar las llamadas de sus vecinos, tiene que ver con
la idea de justicia que acecha al personaje en su vejez. En su encierro ha
llegado a la conclusión de que la verdad la tienen todos, cualquiera siendo el
protagonista de su propia historia posee la verdad de su relato, “en la
circunstancia del infiel yo también hubiese sido infiel, en la del ladrón yo
también hubiese robado, en la del homicida yo también hubiese matado”.
Su posición de vigilante es un reto que se impone a sí mismo para
cuestionarse en su rol de justiciero, desde el retiro y el aislamiento se
replantea la noción de juez que fue en el pasado, mientras busca comprender a
través de su reflexión por qué juzgó de culpable en un caso al mismo hombre con
el que su esposa le fue infiel, y por qué después de lo que él consideró una
traición nunca más pudo volver a amar. En su búsqueda desde el espionaje,
deja de lado la cara legal y justiciera de la vida y se oculta en el cara
ilegal jugando a ser delincuente también. La autoentrega que se hace a las
autoridades para que Valentine regrese a su casa, lo hace confirmar que la
verdad se halla en cada personaje.
La verdad frente a la que él se inquieta la encuentra en los tonos
de voz que lo acompañan en su claustro, por eso cuando se presenta como un juez
retirado, alude también a su preocupación de quién es cada ser para juzgar la
culpabilidad y los actos de los otros, la justicia como la verdad se le
hacen relativas, por eso se retira de ella en la modalidad de juez que fue, ya
no la ejecuta desde su poder judicial, sino que la piensa desde un carácter
ético y moral, desde las condiciones y situaciones de cada ser y también desde
una mirada pesimista por la carga de su pasado. Al final la razón de su
comportamiento obsesivo, se lo revela a Valentine como un hurgamiento en las
historias para seguirlas sin calificarlas, juzgarlas o indicar prejuicios sobre
ellas. Las sigue y supone sobre su desarrollo, acertando en la mayoría de
veces, porque sólo tiene en cuenta el valor de lo emocional que es lo que las
atraviesa a todas y en lo único en lo que termina creyendo.
Mientras transcurren los encuentros entre Kern y Valentine, también se
muestra la historia de Auguste Bruner, interpretado por Jean-Pierre Lorit, un
joven que está terminando la carrera de derecho y abriendo la puerta hacia un
futuro exitoso. Auguste es engañado por su novia de la que está enamorado. A lo
largo de la película esta tercera historia se muestra aislada de la de los
otros dos personajes, pero él es quien al final cierra la trama principal.
Auguste es por un lado la imagen de lo que fue Kern joven, él también puede ser
interpretado incluso como el flash-back que
muestra la historia de la juventud del juez jubilado. Y por otro lado,
es también quien cierra positivamente el drama que desarrolla Rojo, para
Valentine es el encuentro y la ilusión del amor que repondrá sus anteriores
desencuentros sentimentales y el cumplimiento del sueño que tuvo Kern. con
ella. Y desde Kern es la metáfora del otro posible camino que pudo tener el
futuro del juez, volver a amar.
Dice Kieslowski: “Hay demasiadas cosas en el mundo que dividen a las
personas, como la religión, la política, la historia y el nacionalismo. Si la
cultura es capaz de algo es de hallar eso que nos une a todos. Y es tanto lo
que une a las personas. No importa quién eres o quién soy yo, si te duelen las
muelas o me duelen a mi es el mismo dolor. Los sentimientos es lo que une a
todas las personas, porque la palabra “amor” tiene el mismo significado para
todos. O “temor” o “sufrimiento”. Todos tememos de la misma manera y a las
mismas cosas. Y amamos de igual manera. Por eso hablo de estas cosas, porque en
el resto encuentro irremediablemente división.” Kern y Valentine
están unidos por una relación de fraternidad, su unión es producto de la
conexión en los sentimientos que los inundan así sean seres distintos. Por una
casualidad ambos se encuentran y cada uno empieza a ser para el otro el
acompañante de inquietudes sobre sus estados emocionales, los une el dolor y la
soledad y conectados con los componentes de sus vidas privadas terminan
fortaleciendo una relación amistosa.
La primera escena de la película es el recorrido de un cable que pasa
por debajo del mar hasta terminar en un teléfono. Alrededor de la comunicación
virtual se mueve la trama de los personajes. Kern usurpa la vida íntima de sus
vecinos a través de las llamadas telefónicas, él está solo y a quienes escucha
también. Valentine tiene una relación amorosa tediosa sólo a través del
teléfono, y siempre está sola. A los dos los une lo mismo en sus vidas
privadas, por eso su relación más allá de ser una amistad es una fraternidad,
no tienen secretos entre ambos, comprenden la condición propia a partir de la
del otro y aunque tienen situaciones diferentes sienten lo mismo frente a la
vida.
El teléfono representa la soledad de todas las voces en la película, y
los encuentros entre Valentine y Kern son los únicos presenciales, ambos entran
en la privacidad del otro, mientras escuchan la de otros seres igualmente
solos. Al final, cuando la joven se salva del accidente en el crucero, el
anciano la ve por televisión y reconoce en su mirada, desde el medio
público, la mujer con la que conversaba en privado y que será feliz a los
cincuenta años.
El tema de la película es entonces la fraternidad, traducida en
Kieslowski como la relación que se da en las personas a través de los
sentimientos, que son lo único común a todos en las vidas privadas, y que son
por eso mismo, también la única verdad válida para todos en cualquier historia.
El rojo siendo el color representativo de la película inunda todas las
imágenes y su presencia en cada escena, además de ser el elemento
representativo de la belleza fotográfica en la película, también exalta la
expresividad de los personajes junto a los juegos de iluminación y sombras que
el director apunta en los rostros para acentuar la carga emocional de un gesto.
Ejemplo de esto, es la fotografía de Valentine que luego cuelgan como
imagen publicitaria en un lugar concurrido de Ginebra. Imagen que es también un
abrebocas de la imagen del final, el mismo perfil y el mismo gesto de tristeza
e incertidumbre, con la diferencia de que el drama, con ésta última, termina
apuntando hacia un desarrollo positivo.
La música realizada por Zbigniew Preisner
junto a escenas como la de Valentine llorando en el carro, o como la del vaso
roto que aparece en la sala donde la joven juega bolos, arman el complemento
dramático de la película. La escena de los dos solos en el interior del teatro
rojo mientras afuera transcurre una tormenta, y el encuentro de ambos en casa
tomándose un vino hasta que lanzan una piedra a la ventana, son las escenas más
emotivas de la película, en ambas los personajes son mostrados con profundidad
desde sus conversaciones, sus miradas, sus gestos y desde el contraste que hace
el director entre el espacio privado, en el que ellos se encuentran, con el
exterior tormentoso que los rodea. Es en estas dos escenas también en las que
aflora el lazo afectivo que los une y los enigmas de la vida de Kern que
responden al sentido de sus obsesiones.
Aunque Rojo es un drama de personajes solos y desilusionados, a lo largo
de la película se salvan con los encuentros fraternales, y en especial con el
amor. El final es un cierre que despliega un elemento de esperanza y felicidad
para tres seres en medio de una vida tormentosa. En este final, aparecen además
los personajes de las anteriores películas de Kieslowski, son junto a Valentine
y Auguste los únicos sobrevivientes del accidente en el mar, con lo que
el director deja en entredicho que rescatándolos, salva también sus historias
aunque todas sean movidas por el hilo amor-desamor.
Rojo es la tercera y mejor película de la trilogía de Kieslowski, con
tres nominaciones al oscar, una al Globo de Oro y una al Festival de Cannes, se
ubica como la mejor película lograda de este director, en ella no sólo presenta
una trama sino que a través de la casualidad y la superficialidad de la misma,
desarrolla un planteamiento profundo sobre las relaciones humanas en una
sociedad condicionada por la soledad de la comunicación virtual. Nos presenta a
dos personajes contemporáneos de la Europa de fin de guerras, en la que la
soledad y el encierro es para muchos el mejor refugio porque a falta de
relaciones fraternales las obsesiones representan una forma de vivir y
comprender los comportamientos humanos. Hacia el final de la película el
director le regala al espectador, después de la incertidumbre y la complejidad
de la relación entre Kern y Valentine, la simbología de la Fraternidad
que cierra la consiga de la bandera de Francia, como si el trabajo
cinematográfico de Kieslowski fuera también un grito que pide recordar en la
sociedad actual el valor de las tres palabras que representaron un cambio
importante en la historia.
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